Me ahogo sin poder respirarte.
Irremediable combustión espontánea
en tu falta, tu ausencia. Amarte
u odiarte, una duda instantánea.
Resulta de tu partida el vacío,
la nada, el silencio eterno, completo.
Pierde el mundo la perspectiva, y en sigilo,
corrés, infinito, a perderte con el resto
de tu séquito. Ya cede, ya se derrite
el cuerpo exiliado a mil años en cenizas.
Todo era mentira. En vos no existe
esa sonrisa maliciosa; no, nada de risas.
Perfecto asesino a sangre fría,
maestro del destierro y la soledad,
detonador de corazones. Ya no siento tu brisa,
ya te ves lejos, listo para volver a cazar.
Se consumió el cirio de esta vida,
la arena dejó de correr. A descansar,
por fin. Adiós a la duda, acabada la huída.
A vos. Gracias a vos tiempo, de verdad.
© 2009 – Joel Alejandro
Foto: WolfcatStock (http://bit.ly/4oXYc)
Canción: “We were born to fly”, Scorpions (Humanity: Hour 1)
poné esto en tu facebook:
