El tiempo, el tiempo que se va, que se pasa.
No quiero jugar más. Ya el juego no me divierte,
la sonrisa se torció al revés, rebelde, amarga.
La lágrima que se escurre sin permiso, que siente,
que grita, que llora. Promesas, promesas,
que van y que vienen, cumplidas, quebradas.
Hoy descubro al silencio de su velo. Tensas
las miradas y las voces, te miro y no captas nada.
Me quema, me lastima el vacío que desconozco.
Tu nombre, tu voz, tus ojos, tu luz, tu infierno,
todo me recuerda a ti. Todo hace olvidar cuanto conozco
de ti. Me rehúso a amarte. Me rehúso a darle pie al fiero
odio para negar que existes. Soledades marchitas,
me cuentas de quien te lastima, y aún no me ves.
Escondo mis latidos para que no los escuches; recapacitas,
quizá, quizá no. Oculto mis ojos mirando a no sé qué,
pero ahí estás. Ahí estás. Y quiero amarte, y quiero matarte,
y quiero todo de ti, y nada de ti. Me supera, me marea,
me estremece este dolor feliz. No van a bastarte
mis explicaciones ridículas de por qué me cabrea
verte alegre con mi miseria. Vas a seguir jugando,
en silencio, a ignorarme. Pues eso que tanto disfrutas,
parte al alma en tres. Tres lágrimas. Tres cantos
ahogados. Tres noches en vela por el alma de una puta
maldita
y empedernida.
Falsísima,
¿puedo amarte más?
© 2009 – Joel Alejandro
Foto: mistlel (http://fav.me/d22wpch)
Canción: “Flowers we are”, Yiruma (Oasis & Yiruma)
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