lo hermoso de una amistad.
miro…
Todo lo que soy,
lo que creo.
Todos y cada uno de los sentimientos que llevo en el alma, hoy.
Son. A contraluz, veo,
te veo. Una silueta perdida frente al sol,
perfectamente definida aunque distante, en la lejanía del horizonte, lejos.
Lejos.
Ahí estás. Acá estoy.
Mi paso adelante, tu paso atrás.
El juego de “acercate que me alejo”.
Qué divertido.
Qué puta ironía. Por fuera río, por dentro lloro, tal vez.
…tal vez no; por dentro a veces lloro.
Difuminado, fuera de foco, divertido.
Uno con el fondo, uno con el horizonte, uno con… ¿la luz?
Es mi mente que delira, que imagina. Que cree que lo que quiere creer.
Afino la visión. Ahí estás.
Con la sonrisa que me dibujaste esa noche del mes número doce,
de un año que se pasó volando y que ya ni me acuerdo cuál era.
Quiero acariciarte, decirte que te quiero,
mirarte a los ojos y estrecharte entre mis brazos.
Como la primera vez. Como la última vez.
Como si el mundo acabase en el próximo minuto, en la próxima hora.
Qué dulce sería.
Si tan sólo pudiera alcanzarte.
…si tan sólo pudiera acercarme.
La sal de la mar estalla en los acantilados.
Vos y yo. Nadie más.
El mundo desaparece en un instante, en un pestañear, en una vuelta de hoja.
Escuchás mi voz a lo lejos. Pero no podés detenerte, seguís adelante.
Mis fuerzas se agotan. El cansancio termina por vencerme.
Caigo.
Vuelvo a abrir los ojos.
Siento tu calor. El calor de quien no te abandona en el camino.
Veo tu figura, borrosa. Sé que estás ahí.
Tu mirada me lo dice. El sentir fluye en tu silencio y en tu lágrima disidente de la gravedad.
Estás lejos.
Pero siempre estás. Siempre. Porque nunca te fuiste.
…porque jamás desapareciste.
Palabras.
Estos versos que salen disparados a resistir el tiempo.
El tiempo que para nosotros no existe. Porque es eterno.
Las horas que se alejan, para dejarnos solos. Para compartir
lo que nos une.
Lo que nos hace únicos.
Lo que somos.
Mi corazón en el tuyo, tu corazón en el mío.
La vida en un segundo plano… Ahí estoy yo.
Distante, alejado, quizá. Pero ausente, jamás. “Por el siempre de los siempres”, a tu lado.
Porque te amo.
Mi guía. Mi fiel confidente. Mi sangre. Mi corazón. Mi acompañante. Mi luz…
…mi hermano del alma.
© 2009 – Joel Alejandro
Foto: Ruovanloff (http://fav.me/d2blmw)
Canción: “Gabriel”, Lamb (The Best Kept Secrets)
Dedicado a vos.
Por los buenos tiempos, por los que fueron, los que son y los que vienen. Gracias por tanto.
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