
El eco de un violín resonando en el vacío
del alma, en la noche que no acaba, en el día
que no llega. Cautivo, preso del castigo
divino que pesa en sus hombros en demasía.
Busca hacia los cuatro vientos la música,
esa música que sólo ella puede crear,
que rompe al más rotundo silencio con su acústica.
Dulce, magnífica, inigualable voz angelical.
Seducido, embelesado por su encanto mágico,
sigue los rastros de aquel pentagrama
olvidado por otros corazones, clásicos
ignorantes, amantes del silencio, del fonograma
exiliado que jamás conoció el sonido.
Temerario, él no se rinde, pues ya no puede
abandonar; inconciente del fatal peligro
que acecha... el amor de las sirenas; luego, la muerte.
© 2009 - Joel Alejandro
Ilustración: satiiiva (http://fav.me/d1nkdyn)
Canción: "Oceansoul", Nightwish (Century Child)
del alma, en la noche que no acaba, en el día
que no llega. Cautivo, preso del castigo
divino que pesa en sus hombros en demasía.
Busca hacia los cuatro vientos la música,
esa música que sólo ella puede crear,
que rompe al más rotundo silencio con su acústica.
Dulce, magnífica, inigualable voz angelical.
Seducido, embelesado por su encanto mágico,
sigue los rastros de aquel pentagrama
olvidado por otros corazones, clásicos
ignorantes, amantes del silencio, del fonograma
exiliado que jamás conoció el sonido.
Temerario, él no se rinde, pues ya no puede
abandonar; inconciente del fatal peligro
que acecha... el amor de las sirenas; luego, la muerte.
© 2009 - Joel Alejandro
Ilustración: satiiiva (http://fav.me/d1nkdyn)
Canción: "Oceansoul", Nightwish (Century Child)
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