el knockout final
Tres y veinte en la mañana del 27 de enero. Supongo que el trasnochar se me hizo un hábito de verano. Pero no me voy a poner a delirar acerca de mi falta de sueño, no no. Hoy, voy a aprovechar y hablar acerca de una lucha, una lucha que llevo adentro hace algún tiempo y que hasta hace muy poquito estuvo en mí.
Tengo miedo de enamorarme. O, mejor dicho, tenía. Y acá es donde mi cabeza entra en acción a emitir sus opiniones "lógicas". ¿Para qué me voy a enamorar, con todo el sufrimiento que eso puede llegar a conllevar? Sí, estoy "solo", y me incomoda estarlo. Pero, ¿vale la pena tanto riesgo?. Enamorarse, pensar en otra persona... sin que ésta sepa nada de los sentimientos que uno lleva adentro. Es un sufrimiento insensato, una desinteligencia emocional, puramente ilógica--
"Cabeza, mi querida (puta)... dejame a mí, ¿sí?", dice mi corazón ahora. Mi cabeza se resiste, pero cede. Prosigue el corazón. Vi en las personas que más amo lo que enamorarse es, y... sí, puede ser tan peligroso como abrir la caja de Pandora. Pero el sentimiento de pensar en el otro, de que el otro piense en vos, el sentimiento de amar... es lo más hermoso que hay. Sí, duele, porque se basa en algo tan frágil como la confianza, pero, la confianza bien construida no es tan frágil. Y de eso se trata amar.
Yo me jugué. Elegí ignorar a mi cabeza y seguir a mi corazón. Porque hay personas que lo valen la pena... porque sé que en algún lado esa persona está ahí.
Foto: ssilence (http://fav.me/dfakze)
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