Tengo tu foto en mi mano,
la miro una, dos, tres veces...
A la luz de ojos humanos,
sonrío... qué poco me conocen.
Pues por dentro, el silencio
esconde las lágrimas y el frenesí
que nadie ha visto... y así, el viento
intenta llevarse esta amargura en mí.
Quizá disfrutes verme sufrir, ¿o no?
Quizás sea un paranoico al pensarlo.
¿Me importa eso? Tal vez sí, tal vez no.
Porque ni yo me creo capaz de imaginarlo.
Tu foto me mira cuando miro tus ojos.
Me habla; me susurra palabras y demases
que no entiendo, ¿acaso estoy loco?
Sí, estoy loco, demente y delirante.
Una foto no te parpadea.
Una foto no te habla ni te susurra al oído.
Una foto es una foto, no vive, no pestañea,
ni mucho menos siente. Es una foto, he dicho.
Es una locura, pero no puedo evitarlo.
Sencillamente, me supera.
Porque no es sólo una foto. ¿Cómo negarlo?
¿Cómo negar que es esto lo que me libera?
Porque fue en ese recuerdo, en esa mirada
encerrada en papel, que conocí el fulgor
de tus ojos. Fue esa instantánea desesperada
la que me dijo sí, la que robó mi corazón.
© 2008 – Joel Alejandro
Foto: seafoodmwg (http://fav.me/d7gdwh)
poné esto en tu facebook:

0 comentarios:
Publicar un comentario