Noche de verano, cubre con tu manto
de seda azul el cielo, reflejo del mar,
y con polvo de estrellas marca los pasos
del ángel que conoció el verbo "amar".
Dulce Soledad, es hora de despedirnos,
un corazón enamorado no te necesita;
descuida Soledad, hicimos lo que pudimos,
pero el amor venció; ve, recapacita.
En el pórtico del firmamento esperé,
paciente, ansioso el espíritu querido;
silencio, oía sólo el viento; pensé,
"¿Dejarías este corazón partido?"
Eclipse de mujer, cubriste el sol
con tu llegar, envuelta en rosas blancas;
deja que escuche el sonido de tu voz,
mientras olvido tantas noches amargas...
Tu nombre, no lo sé, no sé tu nombre,
veo que me hablas, mas no te entiendo,
oigo sólo la triste melodía del hombre
que se atrevió a no decirte "te quiero"...
Es todo lo que ves, todo lo que hay en mí,
eso y mucho más, eso es lo que te daré,
esta noche, con el beso que te prometí,
juramento del amor que resguardaré...
Y pasarán los días, las noches,
las semanas, los meses, los años...
Cambiarán las flores, sin reproche,
y volverán los recuerdos de antaño...
El amor voló sobre nosotros,
porque es eterno, aunque ni tú ni yo
lo seamos... No quiero que sea otro
el que se vaya, tú no, pero sí... yo.
Felices, siempre, sí, siempre seremos,
mas la parca arranca corazones
y cuando en la lista negra nos hallemos,
uno de los dos llorará de desazón.
No quise decírtelo. Herirte jamás quise;
no fue intención, dulce niña, mas él ganó
la apuesta de vivir; mala suerte, dicen,
pero ahora soy yo quien debe decir adiós.
Dejé, en calma, este sueño en tus brazos,
tranquilo, bajo lágrimas que no pude ocultar,
el sentir no se irá, nunca mueren los lazos
que quedan con las promesas de querer, de amar.
El anochecer de una tarde de verano,
los últimos rayos de sol que pude yo ver...
Cubrí el cielo con seda azul, con un manto,
y el reflejo del mar en las estrellas marqué.
Pero no fui yo el que marcó los pasos
con polvo de estrellas... No, ese no fui yo,
tú esa noche me hiciste ángel de amor,
y pintaste mi camino para olvidar el dolor...
Noche de verano, cubre con tu manto
de seda azul el cielo, reflejo del mar,
y con polvo de estrellas marca los pasos
del ángel que conoció el verbo "amar".
© 2008 – Joel Alejandro
Foto: Snapshooter (http://fav.me/dnuv14)
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